viernes, 12 de julio de 2013

Tarta de kitkat (sin bizcocho) y muuuuchas chuches

Hoy nos alejamos del horno.
 
Con este calor, cada vez que lo encendemos estamos tentando a la suerte... En cualquier momento iremos cayendo uno tras otro con lipotimias por golpes de calor extremo...
 
¡Uy, qué drástica! Me he dado miedo a mí misma :-(

 
 
 
 
Para ser sincera, desde que los niños están de vacaciones, estoy horneando más que nunca. Soy purita contradicción, lo sé :-) Pero no tener que salir de casa después de comer para recogerlos del cole, me está regalando un tiempo muy valioso que estoy aprovechando, entre otras cosas, para probar nuevas recetas.
 
Así que estas últimas semanas, después de comer y de echar una cabezadita con mis enanos saltándome encima y escuchando canicas rodar por el suelo, me meto en la cocina y preparo la sauna dulce :-)
 
Pues sí. Es justo a esas horas tan críticas del día cuando le meto caña al horno. Reconozco que a ratos huyo de la cocina y me meto en el salón al fresquito del aire acondicionado.
 
[Nota mental: cuando sea "mayor" (léase, rica, jajaja) mi casa tendrá una cocina muuuuuyyyyy grande con aire acondicionado].
 
Y hoy no ha sido diferente. Me he liado con un bizcocho de chocolate blanco. (Ya os contaré el resultado. Por ahora lo tengo metidito en la nevera a la espera de transformarlo en una deliciosa layer cake mañana mismo). Y mientras el horno estaba haciendo su trabajo, mi mediano y yo hemos decidido preparar una "tarta" de kitkat sin bizcocho y mogollón de chuches.
 
 
Ya había visto este tipo de "tarta" en otros blogs y me parece una manera ideal de presentar las chuches de toda la vida. He encontrado otras ideas igual de resultonas y vistosas que ya os iré enseñando más adelante.
 
Ahora nos centraremos en esta monada de "tarta" con valla de Kitkat y relleno de todo tipo de chuches.
 
Necesitamos:
 
- Un montón de kitkats separados de dos en dos.
- Otro montón de chuches variadas, las que más os gusten. Aseguraos que entre ellas elegís una bolsita de nubes que nos vendrán muy bien para el primer piso.
- Una base de cartón o platito donde apoyarlo.
- Un aro metálico de los de emplatar que nos sirva de contención o cualquier otro mecanismo que se os ocurra para que no se desplome nuestra obra antes de empezar.
- Un lacito para atarlo y que quede muy mono :-)
 
 
Lógicamente, el número de kitkats y la cantidad de chuches dependerá del perímetro de la circunferencia de vuestro aro.
 
La construcción de la "tarta" es muy sencilla.
 
Sobre nuestra base de cartón o platito y por dentro del aro, colocaremos los kitkats (que irán en parejitas) a lo largo de todo el aro de manera que queden bien rectitos y juntos.
 
 
El primer piso conviene que sea de nubes colocadas de pie y apretaditas para coger altura y no tener que gastar un sueldo en chuches ;-)
 
 
A continuación... ¡libertad total! Podemos ir haciendo más pisos con distintas chuches, soltarlas a lo loco como caigan, llenarlo todo del mismo tipo de chuches...
 
 
 
Si habéis utilizado un sistema como el mío o parecido al aro, para retirarlo sin que se os desmorone todo, un truquillo es desplazar el aro hacia arriba y atar el lazo justo debajo. Así ya podremos retirar el aro sin miedo a que se desparramen las chuches por la mesa.
 
 
 
No me digáis que no es una manera súper original y molona de presentar las chuches :-)
 
Un beso enooooooorme
 
 
 

domingo, 23 de junio de 2013

Bombones A la hora del té

Mi marido se ha ido el fin de semana. No, por trabajo no. ¡Qué va! Se ha ido con sus amigotes a celebrar que muchos de ellos entran este año en la cuarentena (madre mía, noto cómo se va acercando peligrosamente... ¡¡que la paren, por favor!!) y para sentirse jóvenes y activos (jaja) se han ido a pasar el finde a la playa. Ya veremos qué despojos nos regresan... Se creen que los años no dejan huella... No quiero imaginármelos... Bueno, qué demonios, sí quiero, ¡es una risa! Un grupete de cuarentones casi todos, portándose como adolescentes... Para partirse. Tengo curiosidad por saber a qué "altas" horas de la noche se acuestan... ¡Soy malaaaaa!


A lo que voy. Todo un finde con los niños para mí.

Al principio me dio un poco de vértigo. Estoy acostumbrada a compartirlos con mi marido, entrar, salir, ir a un sitio, ir a otro... Pero, ¿sola?

Y, bonita sorpresa. Ya es domingo por la tarde y me está cundiendo y me lo estoy pasandooo ¡pipa!

Nos ha dado tiempo a ir a la fiesta de fin de curso del cole, y mira que me resistía a ir... Pero lo pasamos genial.

Nos ha dado tiempo a hacer un puzzle. Pero de los chungos. No porque tenga muchas piezas. Que no tiene muchas. Pero es que el dibujo es uno de esos de ¡¡busca a Wally!!! No sé cuánto tiempo hemos estado mi grande y yo haciendo el puzzle y chocando cada vez que colocábamos una pieza. ¡Moooola!

Nos ha dado tiempo a bajar a la pisci. A bañarnos. A que mis tres cogieran todo tipo de bichos asquerosos en el jardín (parece que ya les ha quedado claro que a casa NO suben...)


Y, por supuesto, me está dando tiempo a hornear galletitas. ¡Qué bien huele la cocina! ¡Y qué calor hace, jolines! (No todo puede ser perfecto J)

Y mientras el horno trabaja y trabaja, aquí estoy, haciendo mis paraditas para apostar a las canicas con mi mediano. Tooodo lo que he aprendido. Entendedme. Soy niña chica. Solo tengo una hermana. No he tenido primos cercanos... Vamos, que el mundo de las canicas es un gran desconocido para mí. He aprendido que hay canicas "españolas", pero que no valen mucho, que hay "bolones", que al apostar, si no doy a la canica directamente pero sí de rebote puedo volver a tirar...

¡La pera! Eso sí, empecé con cinco canicas que mis hijos me habían donado generosamente y ya solo tengo una, snif, snif.

Y ahora estoy en un receso. Dejando que se enfríe la última tanda de galletas. Escuchando música...

♪ ♪ ¡¡¡¡No quiero más dramas en mi vida, solo comedias entretenidas!!!! ♪♪

 
No os voy a enseñar las galletas que estoy haciendo porque no están todavía presentables.

Os quiero enseñar unos bombones que son unos bombocitos de bonitos.

Además, en honor a mi blog.

Motivo: A la hora del té.

¿No son una monada de bombones?

Aunque os voy a contar un secretito. ¡Hasta que no se acabe el verano no vuelvo a hacer bombones! Tan bonitos que salen y en dos minutos ya te pringan los dedos L




miércoles, 12 de junio de 2013

Por fin... ¡¡la New York Cheesecake!!

Siento la espera. De verdad. Sé que han pasado más días de los deseados desde la última publicación. Pero, por fin está aquí, os presento la deliciosa
 
Cheesecake
 
 

Esta receta es de Luis, de My European Cakes. Nos la enseñó y la aprendí en uno de sus fabulosos cursos, el de "tartas americanas". ¡Sí, el mismo en el que aprendí la deliciosa Red Velvet!

Como profe no tiene precio, y si no os lo creéis, mirad el carrerón que lleva desde febrero que os lo presenté... ¡admirable! ¿Por algo será que no paran de crecer sus seguidores??
 
 
Ingredientes
  • 250 g galletas tipo Digestive
  • 80 g mantequilla
  • 500 g queso tipo Philadelphia
  • 100 g azúcar
  • 5 ml extracto de vainilla
  • La ralladura de un limón
  • 17 g harina (sí, sí, solo 17 g)
  • 40 ml nata líquida
  • 3 huevos M 

Elaboración
Base de la tarta
Empezamos preparando el molde de la tarta. Para eso, o utilizamos por todo el molde un spray antiadherente o, si no lo tenéis, como yo, podemos forrar el molde con papel de hornear.  Si vuestro molde es desmoldable, colocad papel de hornear para cubrir el fondo y encajad el aro. Cortad dos tiras de papel de hornear y untadlas con mantequilla por los dos lados: por la parte que estará en contacto con el molde para que se adhiera y por la otra parte para que no se pegue la tarta.
 

Derretimos los 60 g de mantequilla en el microondas o al baño maría.

Trituramos las galletas (¡ehhhh! aquí os viene muy bien la entrada del otro día, ¿¿a qué sí??) y las mezclamos con la mantequilla derretida.
 
 
Ahora extendemos la masa de las galletas por el molde presionando con los dedos para que se vaya pegando por los bordes.
Mientras preparamos la tarta en sí, dejaremos el molde con la base de galletas en la nevera.
 
 
Tarta
Empezamos, como casi siempre, precalentando el horno. Esta vez a 170º con calor por arriba y por abajo.
Para la elaboración de esta tarta no necesitamos robot ni batidora ni ningún aparato eléctrico. Nos bastará con una espátula de silicona y/o una varilla para dar vueltas e integrar los ingredientes.
En un bol, pondremos el queso junto con el azúcar y la cucharadita de extracto de vainilla. Con la espátula lo iremos mezclando con movimientos envolventes para que no le entre aire.
A continuación incorporaremos la ralladura del limón, la harina, la nata y los tres huevos batidos e, igualmente, daremos vueltas hasta conseguir una masa homogénea.

Para que la tarta no se quede con "agujeritos", hay que sacarle el probable aire que haya cogido. Para ello, la dejaremos reposar unos minutos y golpearemos el molde contra la mesa (es muy divertido ver cómo van emergiendo pequeñas burbujitas hasta la superficie y van explotando).
 

Sacamos el molde de la nevera y vertemos la masa de la tarta.

¡Listo para meter en el horno!


 
Ahora empieza un pequeño baile porque para conseguir que la tarta quede en su punto bien cremosa y no se seque, conviene que respetemos estos tiempos:
  • 10 minutos a 170º con calor por arriba y por abajo.
Ahora bajaremos la temperatura a 120º.
  • 15 minutos a 120º con calor solo por abajo.
  • 10 minutos a 120º con calor por arriba y por abajo.
  • 15 minutos a 120º con calor solo por abajo.
  • 10 minutos a 120º con calor por arriba y por abajo.
  • 15 minutos a 120º con calor solo por abajo.
En total, una hora y cuarto de horno. Transcurrido ese tiempo, la sacamos, la dejamos enfriar y la desmoldamos.
 
Cuando vayamos a comerla, la cubriremos con la deliciosa mermelada de frambuesa que os enseñé a preparar en la entrada anterior. Bueeeno, os valdrá con cualquier tipo de mermelada, aunque os advierto de que como la casera, ¡ninguna!
 
 
Y os dejo con este calor veraniego que ha llegado así, ¡hala!, sin pasos intermedios. Disfrutad de este solecito porque en unos días veo que pasamos de renegar del frío a renegar del calorazo... ¡Cómo es esto del tiempo, eh?
 


 

martes, 28 de mayo de 2013

Mermelada de frambuesa

Continuando con la última entrada, hoy os traigo una receta muy sencilla que nos va a venir fenomenal para cuando nos lancemos a hornear la deliciosa tarta de queso (no me resisto a decirlo en inglés: Cheesecake   ¡Qué bien suena!)

La Cheesecake suele ir coronada por mermelada de frambuesa y, ¿para qué vamos a comprar un bote pudiendo hacerla casera?


Esta mermelada de frambuesa es de lo mejorcito que he probado, y mira que la de fresa también es espectacular pero ésta aporta un puntito ácido... mmmmm


Receta
Mermelada de frambuesa

Ingredientes:
 
300 g frambuesas
220 g azúcar


Elaboración:

Un día antes, lavaremos las frambuesas, las secaremos, las colocaremos en un recipiente, las cubriremos con el azúcar y dejaremos macerar en la nevera unas horas.


Basta con dejarlo unas horas. Podéis iniciar la preparación por la mañana para seguir por la tarde o, como yo, empezar por la noche y retomarlo a la mañana siguiente.

 

Pasadas unas horas, sacaremos el recipiente de la nevera y pondremos las frambuesas con el azúcar en un cacito.
 
Al principio pondremos fuego fuerte y, una vez empiece a hervir, lo bajaremos a un fuego medio bajo y lo dejaremos cocer una media hora.
 
Retirad la espuma que se vaya formando y removed de vez en cuando para evitar que se pegue.


Transcurrida la media horita, y aunque os pueda parecer que todavía está un poquito líquida, la apartamos del fuego y con ayuda de un colador, la pasamos para quitar las pepitas (aunque esto es opcional, como dice un amigo mío, "¡hay que cuidar las muelas y los empastes!", jajaja)

 
¡Listo!
 
Ahora ya solo queda guardarla en un bote bien cerrado y esperar a que os dé la receta de la Cheesecake o empezar a dar cuenta de ella con unas buenas tostadas, con el yogur... y, cuando os traiga la receta de la tarta, ¡la volvéis a preparar!  J
 
 
 
 

sábado, 25 de mayo de 2013

Truco: cómo triturar galletas sin llenarlo todo de migas

Hoy os traigo un truco muy tonto y muy fácil: cómo desmigar las galletas.

La razón o excusa por la que os dejo este truqui es porque, en breve, os quiero presentar una receta RIQUÍSIMA:  la New York Cheesecake (¡¡ya estoy otra vez con mis anglicismos!! Tarta de queso) y he pensado que para no recargar el post de la receta, os voy a hacer un par de mini entradas anteriores para que vayáis teniendo unos conocimientos previos y así no alargarme el día de la receta.

Este truqui es una simpleza, pero a lo mejor no se os había ocurrido y es muyyyy cómodo.

Basta con meter las galletas en una bolsa de plástico (bien limpia, no me reutilicéis una bolsa del súper, eh!!) cerrarla e ir aplastándolas con un rodillo.
 
 
Como consejín, os sugiero que no os lancéis contra las galletas con toda vuestra energía porque la liaréis. Yo, la primera vez, me emocioné y de darle tantos porrazos, se terminó rompiendo y se me salieron la mitad de las galletas :-)

Y ya está. Fácil pero útil, no me diréis. Además, las podéis dejar guardaditas en la bolsa bien cerrada y conservarlas así hasta que las necesitéis.
 
 
Un besazo muy, muy fuerte.