viernes, 15 de febrero de 2013

Croissants exprés rellenos de chocolate... ¡¡Cuidado con el ayudante que elijáis!!

Acabo de terminar de limpiar el suelo de mi cocina. Casi diez minutos frota que te frota, a la antigua usanza, arrodillada en el suelo y dejándome el brazo de tanto apretar...¿Queréis saber por qué? Preguntádselo a mi ayudante-mediano-come-chocolate.
 
 
Hace unos días vi en el blog de Vanessa, Bon profit Mallorca, una receta sencillísima de croissants rellenos de chocolate y pensé que el viernes era un día estupendo para hacerlos con los niños para merendar.
 
Así que hemos llegado del cole y nos hemos puesto manos a la obra. En realidad, de mis tres ayudantes solo se ha quedado conmigo el mediano (yo creo que por el reclamo del chocolate...) dando vueltas y vueltas a mi alredor.
 
Y, ya sabéis como es con los niños, después de un ratín sin tenerle enredado entre mis piernas y mis brazos, me he preocupado: tanta tranquilad... ¡es para preocuparse!
 
 
Me he girado hacia la mesa y le he pillado rebañando con los dedos mi bol súper glamouroso de Duralex verde.
 
Pero, ¡Edu! ¿¿qué haces??
 
Y, ya os podéis imaginar, pedazo de susto, ohhhhh, y, plofffff!!!!!
 
El bol se ha caído al suelo haciéndose mil pezados (eso es lo que tiene el Duralex...) salpicando chocolate por toooooda la cocina...
 
Desastre total. Qué os puedo contar del panorama. Desolador.
 
 
Lo peor ha sido que entre que he recogido todos los cristales (o eso creo, porque seguro que mañana y pasado y al siguiente siguen apareciendo cristalitos por los sitios más insospechados) y he revisado los calcetines de mi ayudante, el chocolate que era chocolate derretido, se había secado y estaba PEGADO al suelo...
 
Os juro que si hubiese podido, habría puesto el suelo en remojo con agua caliente un rato para despegarlo, pero como no era plan de inundar la cocina... pues ahí me veis, frota que te frota con la bayeta :-)
 
Pero, a lo que vamos, esta es una receta exprés para hacer unos croissants rellenos de chocolate espectaculares.
 
 
¿Quién no tiene en su casa un bote de Nocilla o de Nutella?... Vale, me habéis pillado: yo, yo no tengo.
 
Amplío la pregunta: ¿quién no tiene en su casa un bote de Nocilla o de Nutella o una tableta de chocolate?
 
Pues eso, con un poco de chocolate, un paquete de masa de hojaldre redondo y un huevo, podéis estar a media hora de tener unos croissants riquísimos.
 
Ingredientes
 
Os los acabo de decir :-)
 
- Nocilla, Nutella o tableta de chocolate
- Masa de hojaldre redonda
- Un huevo
 
Elaboración
 
 
Precalentamos el horno a 180º con calor por arriba y por abajo.
 
Extendemos la masa de hojaldre y la aplastamos un poco con el rodillo.
 
Cortamos la masa en doce triangulitos, para que salgan mini croissants o menos partes si los queremos más grandes.
 
Echamos una cucharadita de Nocilla o Nutella en cada triángulo.
 
Si no tenemos Nocilla o Nutella, derretimos al baño maría el chocolate de tableta. Una onza para cada triángulo más o menos. De chocolate negro, con leche o blanco. Al gusto.
 
 
Enrollamos los triángulos empezando por la parte ancha.
 
Torcemos las puntitas de los croissants.
 
Toda esta operación la podemos hacer directamente en el papel en el que viene la masa del hojaldre. Si, como yo, habéis sido poco cuidadosos con el papel, montad los croissants sobre papel de plata.
 
Batimos el huevo y pintamos los croissants.
 
Los llevamos al horno y dejamos hornear entre 20 y 25 minutos. Hasta que queden doraditos.
 
¡Listo!
 
¡Pasad buen finde y animaos a preparar estos croissants!
 
 
 

domingo, 10 de febrero de 2013

¡Tres premios!


Todavía estoy que no me lo creo... ¡¡En menos de diez días me han dado TRES premios!! 

Este mundo de los blogs, por lo menos de los blogs de cocina y del craft, que es por donde me muevo yo principalmente, es totalmente adictivo. Hace unos días les comentaba a unas compañeras de trabajo lo que me gusta y me alegra el día cada vez que alguien me deja un comentario en un post, o descubro a un nuevo seguidor en el blog o en facebook. No sé qué tiene esto de la blogosfera, pero llena. Te abre paso a un mundo paralelo en el que en el 99,99% del tiempo te rodeas de un mundo "rosa". Donde todos nos esforzamos por compartir lo que hacemos, lo que hemos aprendido y somos muy agradecidos para con los demás. A fuerza de pasear por los blogs, en ocasiones, terminas haciendo amistades virtuales. Y eso, engancha. Os lo puedo prometer.

Y, si procedente de este mundo, te caen una suerte de premios que, de alguna manera, vienen a valorar tu "trabajo" de amateur... ¡el sentimiento es increíble! Es muy, muy gratificante.

Los premios que han recaído en este blog son dos Best Blog y un Liebster Blog.

Por orden cronológico, los premios Best Blog me los han concedido Ana de De la cocina de Ana e Isabel de Me reservo para el postre...¿ no?

A Ana, de De la cocina de Ana, la conocí hace poquito y precisamente a través de Isabel, de Me reservo para el postre...¿o no? y os aseguro que me ha cautivado. Tiene un blog muy completo, con recetas deliciosas tanto dulces como saladas. 

Y de Isabel ¿qué os puedo decir? Es sencillamente genial. Ha empezado no hace mucho con su blog pero viene pisando fuerte tanto con recetas dulces como saladas.

 

Este premio conlleva contestar a unas preguntas y concederlo a su vez a cinco blogs que tengan menos de 200 seguidores.

Las preguntas con mis respuestas son estas:

¿Qué te gusta más cocinar, postres o platos de cuchara?
Cocinar, me gusta cocinar las dos cosas. Hacer postres es muyyy creativo. Pero, para comer... me quedo con los platos de cuchara sin ninguna duda :-)

¿Qué es lo más importante para ti en una persona, personalidad o físico?
La personalidad, aunque hay que reconocer que el físico es la carta de presentación.

¿Cuándo empezaste el blog?
Aunque no lo parezca, hace más de un año. Mi primer post lo publiqué el 27 de noviembre de 2011.

¿Quién fue la persona que te inspiró para empezar en este mundo?
Pues, la verdad, tanto del gusanillo por los cupcakes como de la obsesión por tener un blog propio, la responsable fue Alma, de Objetivo: cupcake perfecto.

¿Sueles seguir muchos blogs o te llegan los seguidores por otras personas que te han conocido?
Un poco de todo aunque ya me gustaría a mí tener más tiempo para poder seguir más blogs...

¿Qué te gusta más, cocinar o que te cocinen?
¡¡Uy!! ¡¡Qué difícil!! Me encanta cocinar, y no solo dulce, pero que me cocinen tiene también su aquél. Y si quien cocina es mi marido, mi suegra, Edel... ¡qué más puedo pedir!

¿Comes en casa o en trabajo?
Uff, depende del día, de lo que tenga que hacer después del trabajo. Aunque, si me quedo a comer en el trabajo, me gusta ser de la generación "tupper" y me llevo la comida de casa. ¡Así no como mal ningún día!

¿Sueles hacer recetas de verdura?
Rotundamente sí. De una manera u otra, todos los días comemos o cenamos algo de verdura.

¿Cuál es tu mejor receta?
¡Ay, no lo sé! Preguntadle a quienes disfrutan (?) de lo que hago...

¿Qué le pides a una persona para que sea tu amiga?
Pedir, pedir, nada. Yo no pido nada. La amistad surge. O fluye o no fluye. Y una vez consolidada, lo único que puede hacer que perdure es la generosidad a todos los niveles.

¿Cuál es la mejor película que has visto?
Si es que yo no soy de "mejor", "peor", "preferido"... Eso es muy difícil de decidir... Por depender, depende hasta del momento en que me lo pregunten... Pero, por afinar un poco la respuesta, sí puedo decir que me gustan mucho más las películas de "relaciones personales" (como dice mi marido cuando se quiere reír de mí) que las de ciencia ficción.

Y, con esto, ya concocéis un poquito más de mí :-)

Además, este premio, para no romper la cadena y seguir "ayudando" a promocionar otros blogs, se ha de conceder a otros 20 blogs que tengan menos de 200 seguidores.

Aquí me tendréis que disculpar, pero no sigo ni conozco tantos blogs con menos de 200 seguidores... Y dar el premio así al tun-tun a cualquier blog solo por no tener muchos seguidores, no me parece justo. Así que, mi reducida lista de premios es la siguiente:


Y, el tercer premio ha sido un Liebster Blog que me ha llegado de la mano de Arae de Aliño con cariño. A Arae no la conocía. Ha sido gracias a este premio que se ha dejado ver por mi blog y por el que yo he tenido la oportunidad de conocerla y descubrir su maravilloso blog.
 

La concesión de este premio implica también otorgárselo, en este caso, a otros cinco blogs "pequeños" de menos de 200 seguidores.

Para este premio he seleccionado a estos cuatro blogs:

Me reservo para el postre...¿o no?
Merengue y Frambuesa.
Los Mundos de Momó.
Miscamusca.



Millones de gracias a todos por leerme y por dedicar un poquito de vuestro tiempo a escribirme unas palabras. ¡Me hacéis muy FELIZ!
 

sábado, 2 de febrero de 2013

La receta de la Red Velvet... ¡por fin!

Hace ya varias semanas os enseñé la tarta Red Velvet y os dije que si queríais la receta, os la traería. Y, como alguno de vosotros os habéis interesado... ¡pues aquí está!
 
Como comprobaréis por las fotos, esta de aquí es una distinta.
 
Sí. La he vuelto a hacer. Es una delicia y os puedo asegurar que triunfa ^_^
 
Ya os dije que aprendí a hacer esta tarta en Rincón Goloso (una tiendita-taller genial de Madrid) de la mano de Luis Olmedo. Os recomiendo que os deis un paseo por su blog, My European Cakes. Lo ha iniciado hace poco y está volcando en él toda su sabiduría, que, creedme, es mucha.

Ingredientes
 
Bizcocho (dos moldes de 18 cm o uno de 24cm)
 
  115 g mantequilla en pomada
♥   300 g azúcar
   2 huevos L
   1 cucharadita de esencia de vainilla
   ½ cucharadita de sal
   15 g cacao en polvo tipo Valor
   Buttermilk: receta casera: 240 ml leche entera del tiempo y 15 ml (una cucharada) de limón
   1/2 cucharadita de colorante Extra Red de Sugarflair en gel
   250 g harina
   1 cucharadita de bicarbonato + 2 cucharaditas de vinagre blanco de vino

 
Relleno y cobertura
 
  500 g queso Mascarpone
   100 g azúcar glas
   100 g queso blanco tipo Philadelphia
   400 ml nata para montar de 35%



Elaboración
 
Bizcocho  (dos moldes de 18 cm)
 
Para que no se nos olvide: precalentamos el horno a 165º.
 
Iniciamos el cremado mezclando con varilla, por este orden, la mantequilla en pomada, el azúcar hasta conseguir una pasta cremosa. Seguimos incorporando los huevos, la esencia de vainilla, la sal y el cacao.
 
Engrasamos los moldes que vayamos a utilizar con mantequilla. Como este bizcocho es muy pegajoso, forramos los moldes con papel de hornear, que se quedará bien pegadito tanto a los bordes como a las paredes gracias a la mantequilla.
 
Ahora preparamos el buttermilk. Para ello echamos en la leche (que estará a temperatura ambiente) el zumo del medio limón. Así la leche espesará un poco y quedará con consistencia de yogur líquido.
 
Echamos la 1/2 cucharadita de colorante Extra Red de Sugarflair al buttermilk.
 
Añadimos el buttermilk coloreado a la masa.
 
Incorporamos la harina tamizada a la mezcla con movimientos envolventes suaves y no mucho tiempo. Lo justo para conseguir que se integre.


Para la elaboración de este bizcocho no se utiliza levadura química para impulsarlo y lograr que suba. Para ello, en su lugar, se emplea una mezcla de vinagre con bicarbonato. Esto tiene su explicación química que Luis explica genial en su blog. Pasaos por él y aprenderéis el por qué.
 
Es importantísimo ahora ser RÁPIDO, así que echamos el bicarbonato sobre la masa y acto seguido el vinagre (reaccionará haciendo burbujitas) y, para que no pierda las propiedades, removemos rápidamente para integrarlo.
 
Repartimos la masa entre los dos moldes procurando ser lo más equitativo posible (si hace falta, pesáis la masa y lo hacéis al gramo, pero no os olvidéis que hay que ser rápido para que no pierda las propiedades el bicarbonato).
 
Y, al horno precalentado a 165º unos 50 o 55 minutos. (Colocamos la bandeja a una altura media con calor por arriba y abajo).
 
Una vez horneado, dejamos enfriar sobre una rejilla.
 
Cuando esté frío, lo envolvemos en papel film y lo reservamos en la nevera unas horas o la noche entera, como mejor os organicéis.
 
Relleno y cobertura

Llegado el momento, nos ponemos con el relleno y cobertura de la tarta. 
 
Mezclamos bien todos los ingredientes, incorporándolos en el orden en el que los he escrito, con el robot con la varilla un buen rato. Irá espesando y haciéndose cremoso. Con estas proporciones, obtendremos un frosting nada dulce ni empalagoso.


Montaje de la tarta

Sacamos los bizcochos de la nevera y con ayuda de una lira (o en su defecto, de un buen y afilado cuchillo) dejamos lisita la parte superior y cortamos los dos moldes por la mitad. Obtenemos así cuatro trozos de bizcocho.

¡Ahora empieza lo divertido!

Si tenemos plato giratorio, colocamos la base donde irá la tarta y sobre ella el primer trozo de bizcocho y ¡cubrimos de relleno! Con ayuda de una espátula angular, nivelamos.

Seguimos colocamos base de bizcocho – crema – bizcocho – crema… Así hasta terminar.

Cubrimos bien de crema los laterales de la tarta y lo dejamos todo lisito.

Y ya toca decorar. Al gusto. Imaginación al poder…


Aunque la receta ha quedado un poco larga, no es nada difícil. De verdad. ¡Y es un éxito seguro! Si os atrevéis, ¡contádmelo!

domingo, 27 de enero de 2013

Galletas-piruleta para Ni

Escribir y mantener un blog es una ocupación exigente. Lleva mucho más tiempo del que yo sospechaba cuando empecé.

Este blog nació con la idea de ser mi "recetario". Estaba harta de tener mil y una recetas, cada una en un papel, algunas arrugadas, otras sucias... Un desastre. Para evitarlo, pensé que sería cómodo tenerlo todo junto en el ordenador... O, más aún, en vez de en simples archivos Word, ¿por qué no unirme a la moda bloggera y también compartir?

Y así inicié esta andadura de A la hora del té, como medio para dar cobijo a mis recetas dulces (mis recetas saladas siguen perdidas en el cajón. No doy para más J).


El problema es que una vez te sumerges en este mundo, tus necesidades van creciendo. Lo que al principio te parecía suficiente, ya no lo es. Cada vez quieres hacerlo mejor. Y no solo me refiero a las recetas, que también. Me refiero a los textos que escribes, a las fotos que haces, a la estética de las entradas, del blog... Hay todo un universo por descubrir (y del que ya os iré dando cuenta, porque últimamente estoy descubriendo cosas muuuy útiles para el blog...).

La preparación de los posts no siempre es igual de fácil. Hay ocasiones en las que he hecho una receta que merece la pena, tengo las fotos listas y en mi cabeza tengo la idea de cómo enfocar el post, pero no tengo tiempo material para dedicarme a ello; y hay otras ocasiones en las que tiempo sí tengo, un ratito al mediodía antes de ir al cole a por los niños o después de cenar cuando la casa respira tranquilad, pero si ese oasis no viene de la mano de la inspiración tampoco hay nada que hacer.


Imagino que a vosotros también os pasa. Aunque no sea ahora, seguro que recordáis cuando ibais a clase y teníais esos días espesos en los que las palabras no os salían. A mí me ocurre de vez en cuando. El otro día en el trabajo, sin ir más lejos, después de dedicarle un rato a un escrito, al releerlo yo misma me di cuenta de que el resultado era de lo más barroco... vamos, que de tan retorcido e historiado no había quien se enterara J Esos días son frustrantes. Más vale darse un respiro y volver a empezar de cero.
Hay veces en las que te pones a escribir y hasta desnudas una pequeña parcela de tu intimidad o de tu vida privada que nada tiene que ver con la repostería pero que brota espontáneamente y de alguna manera termina entrelazada con la receta que precede. Esos días son de gran inspiración... y de mucho tiempo por delante sin interrupciones J

Siempre, incluso cuando solo quieres subir las fotos de alguna bonita creación, hay que presentarlo, ¿o no? Aunque simplemente diciendo: "hoy os traigo las galletas que con más amor he hecho con ocasión del cumpleaños de mi hermana".


Y eso es justo lo que hoy os presento, sin más historias: las galletas para mi hermana Inés (no me preguntéis por qué, pero la llamamos también Ni).

Son unas galletas-piruleta sencillas pero vistosas. La receta de la masa es la que siempre utilizo para las galletas decoradas (la encontraréis aquí). La decoración es de glasa con una pequeña flor hecha de fondant. 

 ¡Feliz cumpleaños (con un poco-bastante de retraso) y que cumplas mil más!

lunes, 21 de enero de 2013

Todo se puede arreglar: tarta de chocolate

Me declaro culpable. Culpable de haber sido poco cuidadosa y casi haber dejado a mi pequeño sin regalo de cumpleaños, sin fiesta y sin soplar las velas.

1, 2, 3 y ¡¡4 añazos!!
Pero lo tenía difícil, muy difícil. ¿O no es complicado un cumple que cae en lunes?
 
Es lo malo que tienen los cumpleaños que caen entre semana... Pasan medio desapercibidos. Y para qué decirte si encima llegan solo ocho días después de Reyes. Los que tengáis familiares o amigos que cumplan los años cerca de las Navidades entenderéis de lo que estoy hablando...
 
El lunes pasado fue el cumple de mi pequeño. Cuatro añazos. Preparamos con mucha ilusión las galletas de leones y de monos que llevaría al cole para sus compañeros. Y... ya está. Eso fue todo...
 
Con la resaca de las Navidades todavía encima, reuniones, comidas, cenas, regalos... a mi marido y a mí no nos motivaba nada pensar en cómo celebrar el cumple y qué regalarle.

En cuanto a la fiesta, como es lógico, si uno no dedica esfuerzo, las cosas no se hacen solas así que, por dejadez, la no-decisión fue no celebrar el cumple.

Y en cuanto al regalo, como yo tenía en la recámara un regalito que los Reyes no habían entregado (en otro post ya os contaré por qué este año había un regalito huérfano que los Reyes no habían dado), vi el tema solucionado y no le dediqué ni un pensamiento más.

 
Y, es verdad, tendríamos que haberle dedicado un poco de tiempo. El caso es que por la mañana, como yo salgo antes y mi casa es un hervidero, ni nos planteamos darle el regalito. Y luego por la tarde, como el padre de la criatura (en expresión de mi madre) no está en casa, pues tampoco se me ocurrió darle nada.
 
Fijaos cómo fue. Amanecimos el lunes y como yo soy la primera que salgo de casa y lo que dejo detrás de mí más que un "hogar, dulce hogar" parece un "gallinero, ruidoso gallinero", ni nos planteamos darle el regalo. No vayáis a pensar tan mal de mí, tan madrastrona no soy, que sí le cantamos el cumpleaños feliz muchas veces  ♪  ♪  ♪ 
 
Y pasó la mañana, los niños en el cole, los padres trabajando... Esas cosas del día a día.

Y llegó la tarde, y como el padre de la criatura (como diría mi madre) no estaba en casa, no le di el regalo, ¿cómo iba a dárselo yo sola?

Por ahora, todo en orden. Pero me empecé a sentir mal cuando llaman por teléfono para felicitar al chiqui y le oigo que está hablando con su tía Encarni y le dice "espera, que lo estoy pensando...", "pues galletas, chuches..." ¡Madre mía! Me sobresalté. Le está preguntando por los regalos que ha recibido... ¡y a estas alturas del día no ha recibido ninguno!

Ahí se me accionó el botón de la sensatez y de la responsabilidad. No podía dejar que pasara el cumpleaños del chiquitín de la casa sin pena ni gloria. Solo se cumplen 4 años una vez en la vida. Con lo ilusionado que salió él del cole con su corona de cumpleañero gritando "es mi cumple, es mi cumple"...

Y, bueno, aunque el regalo se lo dimos cuando llegó su padre por la noche (ya no podía ser de otra manera), creo que pasó una tarde estupenda y que entre sus hermanos y yo conseguimos hacerle sentir muy especial.

Y, en cuanto a la fiesta, un poco por expiar culpas y otro poco porque nos encantan las reuniones, decidimos que ¡el domingo era un día excelente para celebrar el cumpleaños! Y, que, por supuesto, ¡iba a tener su tarta y velas para soplar!


Layer cake de chocolate

La receta no tiene gran complicación.
 
El bizcocho es el clásico 1-2-3 de toda la vida. Hacía mucho que no lo hacía y, la verdad, es que es muy agradecido. Ha sido Isabel, del blog Me reservo para el postre...¿o no?, la que me lo ha traído a la memoria. He seguido su receta casi paso a paso: lo único que he cambiado ha sido el yogur, que en vez de poner uno normal, he utilizado un yogur griego natural por aquello de la cremosidad... Pero, por lo demás, he sido muy obediente, hasta en lo de no precalentar el horno. El tiempo de horneado, como bien avisa ella, depende del horno, "cada horno es un mundo", y a mí me llevó unos 50 minutos lograr que el palillo saliera limpio...
 
Así que parto de su receta, que está fenomenalmente explicada, y yo solo os cuento cómo lo decoré.
 
Una vez horneé el bizcocho, lo envolví en papel film y lo metí en la nevera para que pasara la noche porque mi idea era hacer una layer cake (o sea, una tarta de pisos). No sé qué me ha dado con las tartas de pisos que me vuelven loca. Eso de tener el bizcocho, cortarlo en "rodajas" con la lira, ir colocando los pisos en el plato giratorio e ir untándolos con la crema... No sé, es un rollito creador muy adictivo. Es tan divertido...
 
A la mañana siguiente, después de haber dormido en la nevera y de tener las migas bien "agarradas", lo corté en tres con la lira.


 Para el relleno utilicé la receta de buttercream de Alma de Objetivo: cupcake perfecto.

Es también muy sencilla: mezclé 150 g de mantequilla con 150 g de azúcar glas y 75 g de chocolate negro derretido (yo siempre fundo el chocolate al baño maría para que no se me queme en un descuido en el microondas). Todo eso, muuuuy bien batidito.

Luego, ayudándome de un plato giratorio y una espátula de ángulo puse una capa de crema de chocolate entre cada capa de bizcocho y finalmente la recubrí entera.

Como era tarta para mi chiquitín, la decoré con lacasitos y fideos de colores.

Y, como colofón, la adorné con unos banderines de colores: 1, 2 , 3 y  ¡¡4 añazos!!

Pd. Os puedo prometer que mi chiqui pasó un cumpleaños de diez y que ni sospecha lo "malos" que son sus padres  J