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martes, 20 de diciembre de 2016

Bizcocho de turrón de Jijona: ¡llegó la Navidad!

¿Sabéis una cosa? NUNCA he comprado turrón. Corrijo. Nunca había comprado turrón hasta hace unos días. En serio. De hecho, casi nunca como turrón. No sé... no me llama... 

No digo que el turrón no haya entrado en mi casa porque sí que ha entrado. Se colaba en las cestas de Navidad que le regalaban a mi marido. Esas cestas que hace ya unos cuantos años dejaron de venir, snif snif... Bueno, a lo que voy. Que sí que entraba el turrón, pero... ahí se quedaba. O algún invitado daba cuenta de él o lo guardábamos con mucho cariño hasta que, de verdad, creedme, ¡caducaba! Así somos en mi familia, ¡qué le vamos a hacer!

Y con este historial turronil, este año, no sé si poseída por algún espíritu navideño goloso, se me han empezado a antojar un montón de dulces preparados con turrón. ¡A mí! Verlo para creerlo. En fin. Os he de confesar, no obstante, que aunque, por fin he comprado turrón, una vez utilizada la cantidad necesaria para hacer este bizcocho, el resto de la tableta sigue ahí guardadita, jeje, sin que nadie le haya hincado el diente, jeje. Pero esta no caducará, no señor, ¡seguiré probando más recetas con él!

Con esta receta estreno mi recién adquirido molde Nordic Ware   Bonito, ¿no?

Para seguir dándole caña a mi Thermo, yo he hecho la receta con ella, pero, para que podáis elegir, os la dejo en las dos versiones: con Thermomix y con varillas eléctricas normales. 




BIZCOCHO DE TURRÓN DE JIJONA

Ingredientes

 5 huevos
200 g azúcar
 300 g nata para montar 35%
 150 g turrón de Jijona
 270 g harina
 16 g levadura de repostería tipo Royal
 Una pizca de sal


Elaboración: versión THERMOMIX

Empieza precalentando el horno para no tener después un parón indeseado. Enciéndelo a 170º con calor arriba y abajo.

Prepara tu molde engrasándolo como suelas hacerlo: con spray o con mantequilla. Para estas cantidades utiliza un molde de 24 cm.

Vamos con la Thermomix. Tendrás que poner la mariposa sobre las cuchillas.

Separa las claras de las yemas de los huevos. Reserva las yemas en un bol. Echa las claras con una pizca de sal en el vaso de la Thermomix. Programa a velocidad 3 ½ por lo menos 5 minutos, hasta que estén montadas. Sácalas del vaso ayudándote de una espátula (así no hará falta lavar el vaso) y reserva en otro bol.

Echa las yemas y el azúcar en el vaso (sin quitar la mariposa). Programa 5 minutos, velocidad 3.

Quita la mariposa. Añade la nata sin montar. Programa 10 segundos, velocidad 3.

Desmiga el turrón con un tenedor e incorpóralo al vaso. Programa otra vez 10 segundos, velocidad 3.

Incorpora la harina y la levadura al vaso. Programa nuevamente 10 segundos, velocidad 3 para una primera mezcla.

Saca la masa del vaso de la Thermomix, ponla en otro bol y termina de mezclar con una espátula con movimientos envolventes. 

Añade las claras de huevo montadas que tenías reservadas en dos veces, removiendo cada vez con ayuda de la espátula con movimientos envolventes.

Vierte la masa en tu molde ya engrasado. Golpea (¡con cuidado!) el molde contra la mesa un par de veces para que salga el aire y se asiente bien la masa.

Y al horno. Coloca el molde sobre una rejilla a altura media. Este bizcocho se hornea durante unos 45 minutos (ya os he dicho muchas veces que cada horno es un mundo): los primeros 35 minutos a 170º y los 10 minutos restantes a 160º. 

Una vez horneado, sácalo del horno. Transcurridos 10 minutos, desmóldalo y deja que termine de enfriarse.


Elaboración: versión MANUAL

Empieza precalentando el horno para no tener después un parón indeseado. Enciéndelo a 170º con calor arriba y abajo.

Prepara tu molde engrasándolo como suelas hacerlo: con spray o con mantequilla. Para estas cantidades utiliza un molde de 24 cm.

Separa las claras de las yemas de los huevos. Bate en un bol con una máquina de varillas las yemas con el azúcar durante unos cinco minutos hasta que la masa blaquee.

Bate las claras con una pizca de sal en otro bol y móntalas a punto de nieve.

Añade la nata sin montar y mezcla.

Desmiga el turrón con un tenedor e incorpóralo a la masa. Mezcla.

Echa la harina tamizada y la levadura. Haz una primera mezcla con las varillas, sin batir demasiado y termina de mezclar con una espátula.

Añade las claras de huevo montadas que tenías reservadas en dos veces, removiendo cada vez con ayuda de la espátula con movimientos envolventes.

Vierte la masa en tu molde ya engrasado. Golpea (¡con cuidado!) el molde contra la mesa un par de veces para que salga el aire y se asiente bien la masa.

Y al horno. Coloca el molde sobre una rejilla a altura media. Este bizcocho se hornea durante unos 45 minutos (ya os he dicho muchas veces que cada horno es un mundo): los primeros 35 minutos a 170º y los 10 minutos restantes a 160º. 

Una vez horneado, sácalo del horno. Transcurridos 10 minutos, desmóldalo y deja que termine de enfriarse.



Hago una valoración muy positiva de este bizcocho que he tomado prestado de Su, de Webos Fritos. Resulta muy jugoso, con un sabor dulce muy tenue que no empalaga en absoluto y se conserva de maravilla dos o tres días bien envuelto en papel de plata. ¡Perfecto!


Os deseo unas felicísimas Navidades, mucha salud y mucho amor del bueno ♥♥♥♥♥    ¡A disfrutar todo lo que podáis y os dejen!

Y no os olvidéis de que podéis seguirme por Facebook y por Instagram. Muuuuakkkkkk!

 


viernes, 20 de diciembre de 2013

Unas felicitaciones navideñas muy especiales

¿Qué os parecería utilizar para felicitar estas fiestas en vez de un christmas o postal una galleta con inspiración navideña?
 
 
¡Original, no?
 
Una felicitación comestible ^_^
 
Yo he elegido unos bastones de navideños. Son de diseño sencillo, claramente navideños, de colorido alegre... ¡qué más podemos pedir?
 
Para poder entregarlas como detallito de felicitación, podéis hacer como yo: empaquetadlas cada una en una bolsita individual y atadles una etiqueta con vuestros mejores deseos :-) 
 
 
Para variar un poco, esta vez no he utilizado mi híper amortizada receta de galletas de mantequilla. He probado esta otra, que os garantizo que os va a encantar igualmente. Si no, ya me diréis ;-)
 
Ingredientes
 
325 g harina
Una pizca de sal
225 g mantequilla
120 g azúcar glas
2 yemas de huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla (o del sabor que prefiráis)
1/2 cucharadita de colorante rojo
 
 
Elaboración
 
Mezclar en un bol la harina tamizada junto con la sal.
 
En otro bol, batir la mantequilla hasta que llegue a punto pomada e incorporar el azúcar glas.
 
Añadir las yemas de huevo, el extracto de vainilla y mezclar.
 
Echar la harina con la sal en tres tandas y sin batir a alta velocidad hasta que quede una masa homogénea. Ya sabéis lo que digo siempre, fundamental el toque final de amasado a mano ;-)
 
Dividir la masa en dos mitades y en una de ella echar media cucharadita aproximadamente de colorante rojo (yo utilicé colorante en pasta Red Extra de Sugarflair) y mezclar bien para que el color quede uniforme.
 
Como la masa queda un poco pegajosa, hacer dos bolas, envolverlas en papel film y llevar a la nevera por lo menos media para que endurezca un poco y sea manejable.
 
 
Y ahora viene la parte entretenida. Tenemos que sacar trocitos iguales de las dos masas para conseguir que todos nuestros bastones sean iguales. Así, utilizaremos un trocito de masa roja y otro de masa neutra en cada bastón. Y como ya me conocéis, para que todo salga lo mejor posible, os aconsejo que os pongáis el peso de cocina al lado y vayáis pesando de bolita en bolita. Para mis bastones yo hice cada bolita de 15g.
 
Un aviso importante para los que no estéis acostumbrados a trabajar con colorante rojo: mancha muchísimo :-) Así que como recomendación, después de manipular la masa roja limpiaos muy bien las manos, no vaya a ser que tiñáis la otra masa.
 
Cada bolita de 15 g la estiraremos para lograr unas cuerdas de 15 cm. Yaaa, qué pesada soy con el detalle. Pues sí, poned una regla al lado e id midiendo las cuerdas hasta que lleguen a los 15 cm.
 
Organizaos como queráis. A mí me aburre hacer las cosas en series largas, así que prefiero hacer unas cuatro o cinco bolas de una masa y pasar a la fase de estirarlas. Hacer otras cuatro o cinco bolas, y estirarlas. Así hasta terminar.
 
Os saldrán unas 22 cuerdas de cada color.


 
Ya sabéis que para que la masa de las galletas no se deforme ni se expanda en exceso al hornearla, lo aconsejable es que esté un poco fría. Por ello, según vayamos haciendo las cuerdas, las iremos metiendo en la nevera.
 
Una vez las tengamos todas fresquitas, pasaremos a elaborar los bastones.
 
Llegados a este punto, encenderemos el horno a 180º para que vaya precalentando.
 
Pondremos una cuerda de cada color bien pegaditas y con cuidado iremos retorciéndolas. Si la masa está demasiado fría igual se os rompe. No pasa nada. Podéis ir remendando las fracturas según se produzcan.
 
Colocar separados los bastones en la bandeja del horno sobre papel de hornear y dar la forma curva del mango.
 

Hornear a 180º unos 10 minutos o hasta que la masa neutra empiece a coger un pelín de color.
 
Sacar del horno y antes de que se enfríen, con ayuda de una espátula (por ejemplo) mejorar los bordes de los bastones si se han expandido mucho o si el mango se ha pegado al palo.
 
Dejar enfriar unos cinco minutos y pasar con mucho cuidado a una rejilla.
 
Yo he felicitado la Navidad con estas galletas a mis compañeros de trabajo. Os animo a que vosotros lo hagáis también. ¡Felicitad las fiestas con galletas y quedaréis como reyes!

Aunque sea sin galleta, yo os deseo unas felicísimas fiestas y un mejor año 2014 a todos. ¡Disfrutad y sed felices siempre!

Un beso enorme.